Quién soy

Soy Cristina Guezuraga, Directora Creativa de una agencia de Bilbao que se llama Sirope y creadora de

Y esta soy yo en entrevistas en televisión, en la radio, recogiendo un premio, en El Publicista, En Anuncios, en Marketing directo, en Yorokobu, en el escenario con Toni Segarra

¿A que parezco una creativa guay?

Pues si ves este vídeo que mandé a Risto Mejide -y lo que me contestó- te voy a parecer todavía más guay. Y también te voy a parecer súper creativa. 

Ya ves.

Se puede decir, sin exagerar, que soy una de las creativas publicitarias más virales del país. Soy conocida dentro y fuera del sector publicitario por mi creatividad valiente y fresca.

Mis campañas y acciones, por notorias y diferentes, me han convertido en una referente en el mundo de la creatividad publicitaria y me han llevado a salir en medios, reportajes, entrevistas…

¿Qué pasada eh? Bueno, pues ahora te voy a decir quién soy también:

Soy una creativa que tardó años en creer que era creativa.

Tardé años también en atreverme a presentar mis campañas; en ocupar un sitio en la agencia; en darme cuenta de cómo me frenaban mis miedos y sobreexigencias; en darme cuenta de cómo hablaba en las reuniones, con mis compañeros, con los clientes…

Tardé años, en definitiva, en espabilar y acelerar mi crecimiento profesional como publicitaria. Y también tardé años en conseguir disfrutar de mi trabajo. Eso es una faena. Y esta es mi historia:

Yo cuando entré

en la agencia

Poco después de terminar la carrera de publicidad, me cogieron para trabajar en una de las mejores agencias de publicidad del País Vasco, tras 2 entrevistas y 2 pruebas.

«Qué suerte he tenido», pensé, porque de todas las personas que se presentaron al proceso de selección, me habían elegido a mí. 

Y cuando decía «suerte», de verdad creía que había sido por suerte. Es algo que nos pasa a mucho.

Cuando conseguimos algo bueno, a veces no lo achacamos a nuestras capacidades o méritos, sino al azar.

Súper

currela

Como yo pensaba que no era buena creativa, lo compensaba siendo súper currela.

Y súper sonriente. Y súper complaciente.

Me sobrecargaba de trabajo, las horas que hicieran falta, y saqué muchas campañas, grandes y pequeñas, para marcas gordas de aquí:

Gobierno Vasco, Ayto. de Bilbao, Eroski, EDP, Euskaltel (una compañía telefónica), BBVA…

También gané algunos premios de publicidad.

El día que entré

en el despacho de mi jefe

Tras tanto esfuerzo, tantos logros y tantos briefings, un día entré en el despacho de mi jefe.

Pero no te creas que para pedirle un aumento, no.

Entré para pedirle que me pusiera en recepción, atendiendo llamadas y a mensajeros.

Yo no consideraba que tenía el nivel como para estar en el departamento de creación (el famoso síndrome de la impostora).

 

Hala,

a trabajarme

Sufría demasiado por mi trabajo (con lo bonito que -bien enfocado- puede llegar a ser), así que empecé a trabajarme, a formarme y a analizar qué mecanismos se me activaban cuando me ponía a crear.

Todo estos años de trabajo me sirvieron para darme cuenta de cómo funcionaba yo y de dónde me colocaba por sistema.

Empecé a darme cuenta también de mi forma de trabajar (súper rígida y súper exigente) (= a cero disfrute).

También me di cuenta de la subjetividad de la creatividad y de lo mitificada que la tenemos.

El

cambio

Pues eso, que me di cuenta de muchas cosas. Y darte cuenta es muy importante porque es el primer paso para cambiarlas. 

Yo cambié por dentro y el cambio se notó fuera: empecé empezar a crear con más seguridad y disfrute, a presentar con confianza mis campañas y a pedir mi sitio.

Mi trabajo, cada vez más sólido y creativo, tuvo más repercusión que nunca, y me llevó a ganar notoriedad y a salir en los medios, en entrevistas y reportajes. Y lo más importante, creé mi proyecto:

El proyecto más importante de mi vida

¿Por qué una Aceleradora para Creativas?

Porque a mí hace 15 años, me habría encantado que una creativa que sabe perfectamente por lo que estoy pasando me hubiera acompañado y me hubiera ayudado a creer más en mí y disfrutar más de mi talento y de mi trabajo.

Me habría ahorrado mucha energía y mucho sufrimiento. Y no habría dejado pasar ni una oportunidad.

¿Y por qué solo para creativas?

Porque creo que partimos con desventaja. La creatividad pide cuestionárselo todo, romper las reglas, equivocarse y atreverse, y eso a nosotras nos cuesta más. Porque los departamentos creativos siguen siendo mayoritariamente territorio masculino. Porque hemos aprendido a sonreír mucho y a ser muy complacientes. Y eso en el ámbito laboral a veces es un freno.

Por eso he creado una Aceleradora solo para Creativas.

Para acelerar nuestro proceso.

Que ya es hora.

Y sinceramente: no se me ocurre mejor uso que dar a mi creatividad que acompañar a otras creativas en su crecimiento profesional y personal.

La Aceleredora de Creativas © 2020