El mito de los brainstorming (y 5 buenas razones para no hacer uno)

Quizás sea de las primeras palabras que aprendemos cuando entramos en publicidad: Brainstorming. Guau. Varios cerebros creativos reunidos intentando aportar ideas para una campaña.

Pero ¿realmente funcionan? ¿Cuánto aportan y cuánto desaportan?

Para empezar, en mi opinión, y contradiciendo las bases de brainstorming, creo que antes de sentarse a pensar conjuntamente es importante realizar un trabajo previo (e individual) para integrar el briefing, investigar un poco la marca, su tono, a quien se dirigen… e incluso empezar a esbozar o descartar las primeras ideas.

Una vez tenemos esta base, sí tiene sentido reunirse, porque ahora cada integrante del equipo se sienta a la mesa con algo consistente que contar y que aportar.

Pero ¿qué suele pasar, realmente, en los brainstorming?

Que el trabajo previo de integración no se ha realizado

El equipo empieza a soltar ideas sin un conocimiento ni una base congruente que realmente aporte a la marca.

Que te cortas

Cuando trabajas tú sola, te permites pensar «en mediocre». De hecho, es buena forma de empezar toda campaña, para a partir de ahí ir descartando, definiendo y puliendo. En los brainstorming, ese proceso natural se corta. Lo cortas. Porque te da vergüenza.

Que generalmente no hay un clima de confianza real

Para que un brainstorming fluya de verdad y te atrevas a soltarte y a soltar lo primero que te venga a la cabeza, tienes que sentir conexión y confianza real con las personas que te acompañan.

Que generan tensión

Hay varios que están soltando ideas y tú te exiges también aportar algo. Claro, es que si no, ¿qué haces en esa reunión? Se te tiene que ocurrir algo, se te tiene ocurrir algo. ¿Cómo se te va a ocurrir algo decente con esa tensión?

Que te frustras

Te vas de la reunión con la sensación de que no has aportado nada digno y de que no has demostrado la gran creativa que llevas dentro.

Y lo peor: con la sensación de que no habéis sacado ni una idea decente para la campaña. 60, 90 o 120 minutos, perdidos.

Por mi experiencia, y en mi opinión, los brainstormings no son tan divertidos, tan guays, ni tan fructíferos como nos creemos.

5 Pensamientos Destroyer

que nos asaltan a las creativas publicitarias durante el proceso creativo.

Y una técnica rápida para fulminarlos.

Cristina Guezuraga

Compagino mi trabajo de Directora Creativa en una agencia de publicidad con mi actividad en La Aceleradora de Creativas, la 1ª formación de creatividad exclusiva para mujeres creativas.

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